Mi nombre es David, el día 2 de Mayo de 2015, al empezar el viaje tengo 28 años. De padre Iraní y madre Murciana me crié en Madrid hasta los 20 años. Cumplida la veintena, fui a estudiar a Londres, donde viví 5 años hasta que termine mis estudios, PR and Strategic Communications en London College of Communications.

Quizás fue el tiempo que pase en una ciudad como Londres, en la que conoces todo tipo de personas procedentes de países de todo el mundo, que se me abrió el apetito insaciable de conocer y explorar, el apetito viajero. Entre semestre y semestre mientras cursaba mis estudios en Londres, viaje como mochilero por algunos lugares de Europa como Suiza, Alemania, Austria, República Checa, los Balcanes, Grecia y muchos otros.

Entre Junio y Septiembre de 2010 hice mi primer viaje largo junto a mi buen amigo Camilo Castro. Durante 3 meses viajamos desde Río de Janeiro hasta Buenos Aires, y desde allí, todo el camino hacia el norte para acabar en su Bogotá natal (todo por tierra). No solo no fue suficiente, si no que desde aquel viaje y hasta el día de hoy, mi vida ha sido una sucesión de planear un viaje tras otro. Antes de comenzar este viaje ya he visitado mas de 35 países, sobre todo en Sudamérica, Europa y Sudeste Asiático. Espero que la experiencia adquirida me ayude  en esta nueva y ambiciosa aventura y me lleve por a bueno puerto cruzando un montón de nuevos países en mi haber ¿y porque no? repetir alguno de los que ya me enamoraron en su día.

Lecciones aprendidas
(hasta la fecha)

Hay un par citas que me gustan y creo que define muy bien mi forma de pensar a día de hoy:

“Culto es el que sabe donde encontrar lo que no sabe”
George Simmel

Me gusta pensar que un viajero es alguien que encuentra lo que no sabe y que no parar de buscar. Viajar me enriquece, me da vida, me es adictivo, me atrapa y siempre me ha ayudado a conocer mejor mi propio ser a través de los filtros que se adquieren desde la diversidad y la soledad de un gran viaje. Viajar siempre me ha ayudado a pasar por los periodos mas complejos de mi vida. El viaje es tu amigo y te enseña (hasta en las peores circunstancias). El mundo es demasiado grande como para que nos quedemos en la esquina de la nuestra jaulilla en la que en realidad todos y cada uno de nosotros vivimos. Viajar es explorara e imaginar una realidad diferente a la común… viajar es enseñar y viajar es aprender.

Y he aquí un fragmento del Diario de Andres Fava de Julio Cortazar que no me quito de la cabeza:

“El placer de viajar no nace tanto del ingreso en lo desconocido como del rechazo de la circunstancia habitual, lo que excede lo geográfico y forma ya parte de nosotros, como el aire sumido en la copa del árbol tiene su olor y su color y es el vaciado impalpable de su forma.

Se habla a veces de los “testigos”, del acecho cotidiano que un viaje suprime. Es una forma de aludir a lo que Sartre llama “la mirada”; pero creo que hay todavía algo peor.

Mi ambiente de vida me causa repentinamente horror porque es mi petrificación irreparable, la constancia de que soy esto y no A o B. Viajar es inventar el futuro espacial.

El viaje no es una solución. No caer en la imbecilidad de creerlo. Vale —y tanto— como reproblematización. Quien se dé una vuelta y vuelva, y haya tenido abiertos los ojos, conocerá mejor la forma de su jaula, los ángulos y los pasos que preparan las evasiones.”

Diario de Andres Fava – Julio Cortazar