Días en los Dolomitas

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A menudo, cuando emprendemos un viaje soñamos con visitar lugares hermosos, escondidos y remotos. Lugares de esos que nos queden el recuerdo como algo significativo, algo que puedas decir que te dejo huella. Nos imaginamos a nosotros mismos en alguna playa paradisíaca de la Polinesia, o en parajes de esos en los que el la inmensidad y el silencio de la naturaleza te abruma y te hace sentir insignificante. Perdido y solo…Libre!

Nos imaginamos esos lugares a cientos de kilómetros, lejos del asfalto, el sonido de los coches, el bullicio de las abarrotadas ciudades que conocemos. Lejos de la rutina de nuestras vidas. Tendemos a pensar,y yo me incluyo, que esos lugares están lejos de todo, son de difícil o imposible acceso y que están en países que siempre caen al otro lado del mundo.

Cuando empece a plantearme este viaje y planeaba la ruta siempre puse mas atención a lo que viene después de Turquía, países como Georgia, Azerbaiyán, Uzbekistán e incluso Pakistán. Estos nombres guardan misterio y exotismo para mi, y sentia que una vez allí estaría por fin descubriendo las maravillas del mundo. Estoy seguro de que veré paisajes y culturas de lo mas que increíble en aquellos lugares que a día de hoy me suenan tan distantes. Tierra a la Vista es capaz de llevarme hasta alli y mas lejos aun pero, por suerte para mi, he tardado poco en descubrir que también tiene la capacidad de mostrarme tesoros y maravillas escondidas mucho mas cerca de lo que pasaba que estarían. El día 6 de Junio llegué a la región de Trentino Altoadige  en el norte de Italia. Aquí, me enamore del primer lugar de los Dolomitas, sus paisajes y sus gentes. Un paraíso justo al lado de casa… En la bella Italia.

Me despedí de mi padre en aeropuerto de Bergamo e inmediatamente puse rumbo a Trento, la capital de Trentino. Reconozco que la idea de volver a estar completamente solo me daba pereza, pero a la vez  tenia ganas de alejarme un tiempo de ciudades grandes llenas de historia y monumentos con miles turistas con selfie-palos por sus calles. Me apetecía ir a la montaña e ir a mi ritmo… escalar, leer, bañarme en un lago, etc.

La soledad no duro ni 10 minutos.A la salida del aeropuerto encontré a Marcis y a Lothar haciendo autoestop con cartel que indicaba que se dirigían a Brescia. Serian mis los primeros autoestopistas que encontraba y por supuesto no habría ni uno que no recogiera en todo el tiempo que tuve el coche. Dos chavales de Latvia de 18 años que acababan de terminar las clases y pretendían llegar desde Bergamo hasta Berlin a dedo. Ole sus huevos pensé… y cuando me contaron que en realidad iban a Riva del Garda pues me ofrecí a llevarlos hasta allí ya que me pillaba medio de paso si cogía una ruta diferente a la que había planeado en un principio. No suponía un gran cambio para mi, quizás 30 minutos mas conduciendo,pero la compañía de los chavales estaba bien y ademas me agradaba mucho poderles echar una mano.

Durante el trayecto hablamos de la vida, de los viajes, de hacer autoestop, etc. Marcis sabia un montón de ingeniosos truquillos para viajeros, se notaba que había estado leyendo e informándose bien antes de emprender ese viaje. Siempre me emociona ver esa ilusión y determinación por viajar cuando lo veo en otras personas, y mas aun si son dos chavales de 18 años. Llegamos a su destino y buscamos un lugar decente para que acamparan. Nos despedimos y continué hasta mi camino hasta Trento donde me esperaba Erica, mi anfitriona de Couchsurfing.

Trento

Cuando llegue al centro de la ciudad donde había quedado con ella ya eran mas de las 11 de la noche, me recogió Daniele, un amigo de Erica y nos juntamos con ella para tomar unas cervezas después de haber dejado las cosas en su casa. Los dos  habían estado de erasmus en Huelva. Ambos estaban encantados de poder hablar español y les encantaba todo lo que tuviera que ver con España. Aquella noche mi batería agotó tomando algunas cervezas y dando un paseo nocturno por las calles de Trento que por cierto, me gusto mucho.

Al día siguiente me llevaron al lago de Lamar, un laguito muy pequeño como tantísimos otros que hay por los Dolomitas, al que la gente de los alrededores va a modo de playa. El día fue espectacular y conocí a algunos de los amigos de Erica y Daniele. La mañana transcurrió entre risas, cervezas y baños en el lago. Ahí les conté un poco mis intenciones de dar a vuelta al mundo, mi pasión por la escalada y las ganas que tenia de practicar este deporte en muchos lugares del mundo. Casualidades de los viajes, que cuando les dije que me dirigía a Val di Daone a escalar, Daniele me dijo que su familia era de un pueblecito llamado Ponte Caffaro, que precisamente se encuentra cerca de Daone. Mas casualidad aun fue que se dirigía allí al día siguiente a pasar unos días con su familia y sin dudarlo ni un momento me invito a pasar unos días allí con el y enseñarme los alrededores. Incluido Val di Daone.

Ponte Caffaro resulto ser un pueblo de lo mas bonito. Como todo lo que hay en Trentino el pueblo de Daniele estaba rodeado de montañas y agua. Situado en la orilla mas al norte de lago d´Idro, desde el pueblo gozabas de unas vistas del lago que se alarga entre las montañas hacia el sur. Cuando llegamos, Daniele cogió su vespa y a modo de guía dimos una vuelta por el pueblo para acabar en un mirador que daba al la orilla del lago. Acompañados de unas cervezas nos contamos un poco nuestra vida mientras el día se iba apagando sobre el lago. Por la noche me quede loco cuando un montón de lucecitas se encendían y se apagaban por todos lados, sobre el lago y por la calles sin iluminar. Por lo visto toda aquella zona esta llena de luciérnagas. Es un espectáculo quedarse en punto a verlas parpadear iluminando la oscuridad de la noche. En su casa nos esperaba la familia Tramontana para cenar. Tuve la suerte de probar la famosa pizza Tramontana, pizza casera hecha por el padre padre de Daniele. Aquella noche me hicieron sentir como en familia. Al día siguiente Daniele y yo partiríamos pronto a Daone  yo me quedaría acampando allí así que antes de dormir toda la familia me dieron sus bendiciones y desearon suerte. Nos despedimos y a dormir.

Val di Daone

Como habíamos planeado, por la mañana salimos temprano. Era una mañana algo fría y húmeda ademas con bastante niebla. Los días anteriores había llovido por toda la zona así que me temía que no iba a poder escalar mucho. Llegamos a la entrada del valle y enseguida empezó el espectáculo. Paramos en un pequeño albergue que anunciaba alquiler de crashpads (las colchonetas que se usan para no romperte algo cuando te caes) en la puerta. Sentado, tomándose una taza de chocolate caliente encontramos a Walerio, un hombre con barba, delgado y mas bien bajo pero de aspecto fibroso y fuerte, mirando la guía de Boulder de la zona. Intercambiamos un hola, una sonrisa y poco mas. Preguntamos por el crashpad y la encargada del pequeño bar del albergue nos dijo que eran 5 euros al día el alquiler. Dude si cogerlo o no y durante 5 segundos me quede pensativo… 5 segundos fueron suficientes para que la mujer me llevara a un cobertizo al otro lado del albergue y me mostrara un crashpad viejo y medio roto pero sin dudad el mas grande que he visto en mi vida.

– Cógelo – dijo

– ¿Cuanto vale este?- Daniele iba traduciendo cuando hacia falta.

– Es gratis, nos lo encontramos en el bosque y no lo usamos mucho. Te lo puedes quedar hasta que te vayas y luego déjalo en el mismo lugar – Inmediatamente di un abrazo a la mujer que era bajita y gordita con cara de simpática. Se hecho a reír y me devolvió el abrazo.

Antes de marcharnos hablamos 5 minutos con Walerio, quien nos aconsejo un par de sectores para empezar. Cogimos el crashpad y nos fuimos del lugar. Cuando pasamos por la primera presa paramos a ver el paisaje. Aquel sitio es precioso… lleno de agua. Aquello es en realidad un lago artificial formado por una presa pero igualmente es imponente. Una cascada de caudal ligero pero muy muy alta cae en el extremos norte del lago directo desde lo alto de la montaña. Durante el poco tiempo que llevaba de viaje ya había llegado a la conclusión de que el agua hace que todos los paisajes parezcan mas bonito. No se. Y los Dolomitas están llenos de lagos aquí y allá.

Al poco rato de estar admirando la cascada, Walerio, el hombre de la barba que estaba en el bar del albergue, detuvo su furgoneta al vernos y nos ofreció ir con el al sector al que se dirigía para enseñárnoslo. Wallerio resulto ser una persona realmente abierta y amigable ademas de un escalador de altísimo nivel. Por lo visto llevaba mas de 10 años practicando Boulder por la zona y el mismo había abierto muchas de las lineas. Nos llevo a un sector y nos lo mostró entero, se porto muy bien llevándonos a bloques que yo pudiera hacer ya que el iba mas a por lo que estaba por encima de 7a (para el que no entienda de esto, 7a es un nivel ya difícil). Pasamos el día escalando, charlando y comiendo algunos trozos de la famosa pizza tramontana que sobraron del día anterior. A las 5 de la tarde lleve a Daniele a la parada su autobús, nos despedimos con la promesa de seguir en contacto y volver a vernos. Acto seguido volví con Walerio para que me enseñara otro sector y seguir escalando.

Continuamos escalando, charlando y riendo un buen rato. Después de contarle mis intenciones de querer dar la vuelta al mundo sin aviones me ofreció que fuéramos a cenar a Daone, que es el pueblo que esta a la entrada del valle, con unos amigos suyos que viven allí. Aunque andaba siempre con cuidado de no gastar dinero, acepte encantado. Me gustaba tener compañia y mas del tipo que Walerio era. La oferta finalmente se convirtió en una invitación de Angelo y Estefania a cenar en su casa. Por fuera la casa era como todas las demás en el pueblo. Con aspecto a vieja casa de campo pero nada mas entrar me pareció que tenían una casa preciosa. Antigua por fuera y totalmente reformada por dentro con paredes de piedra vista y vigas de madera rustica también a la vista. La casa estaba decorada con fotos y recuerdos étnicos de lo que parecían ser viajes por el Nepal, Sudamérica y demás. Angelo y Estafania son pareja, y resultaron ser unos enamorados de la montaña y el alpinismo. Llevaban una vida sencilla y a mi juicio llena de positivismo. Me daban envida sana. ¿Vivir con tu pareja con la que compartes pasiones en una casita bonita en un lugar precioso a tiro de piedra de valles y montañas con mas roca y agua de la que puedes imaginar por todos lados?. Pfff, me se de alguna que mataría por tener todo eso (y quizás algún día lo tenga sin tener que matar a nadie).

Cenamos y charlamos, para no variar la comida buenísima y el postre también. Creía que bromeaban cuando decían que ellos bebían alcohol empezando por algo con poca graduación y terminaban con lo gordo… pero no, no era broma. Empezamos con vino en la cena y sucesivamente fueron sacando licores de hiervas, Grappa y hasta terminar con una bebida roja que creo tenia 60º de alcohol. Yo ya pensaba que me iba a matar por las curvas del valle hasta llegar al sitio donde pensaba pasar la noche, pero cuando lo comente me dijeron que esa noche dormía allí. Sin siquiera preguntar ellos dieron por hecho que me quedaba los días que estuviera en Daone… En aquel momento no me podía creer la suerte que tenia. Se me paso por la cabeza que esta se la tenia que devolver al karma o que quizás era el karma que esta vez me estaba devolviendo a mi. En cualquier caso, gracias a ese cumulo de casualidades, comí bien, dormí en cama, pase buenos ratos con mis anfitriones y Daone se convirtió en mi primer amor del viaje. Fue el primer sitio en el que de verdad sentía que no me quería marchar.

 

Los días siguientes me los pase escalando y compartiendo las tardes con Angelo y Estefania. Era feliz. El ultimo día Wallerio volvió para escalar con nosotros y se trajo a Elisa, una amiga suya muy maja y que escalaba muy bien. Fue un lujo y un placer poder escalar con dos escaladores tan fuertes. Yo por mi parte, ya estaba dolorido de los días anteriores así que hacia poca cosa aunque me lo pasaba muy bien. Por desgracia comenzó a llover pocas horas después de haber llegado al valle. Tal y como llovia no tuvimos mas remedio que ir a un bar a hincamos alguna que otra cerveza y como no…buena comida. Nos sirvieron un queso frito que estaba demasiado bueno…no quiero ni acordarme.

Despedida

Después de la buena comilona nos despedimos de Wallerio y Elisa, yo me iba al día siguiente así que no sabia cuando les volvería a ver. Angelo y Estefania decidieron llevarme a ver un par de cosas de los alrededores. Pasamos por su casa recogimos a su perra y me llevaron a Forte Condro, un fuerte construido por los austriacos en la primera guerra mundial. El fuerte estaba reconstruido pero conservaba su forma y estructura original. Por su puesto estaba cerrado porque ya era tarde pero resulta que ellos conocían al hombre que tiene una casita justo al lado y que posee unas llaves para casos de emergencia. Fuimos a su casa y nada mas entrar, después del saludo nos dio una cerveza a cada uno sin siquiera preguntar. Y fue así, con cerveza en mano , que hicimos una vista privada al fuerte. Desde el allí se veía alguno de los enormes Dolomitas pero estaba un poco nublado y no se distinguían bien. Cuando nos marchamos, comente que me daba mucha pena no ver los Dolomitas mejor así que Estefania propuso ir a Madonna de Campillo que esta como a una media hora en coche. Hicieron todo lo posible para que los viese… Cuando llegamos allí seguía algo nublado pero al menos se podían apreciar en el fondo, entre las nubes, grandes e imponentes irguiéndose por encima de otras montañas mas pequeñas.

Mi ultimo día allí lo pase escribiendo para el blog y organizando algunas cosas hasta que Angelo volvió de trabajar. Por algún motivo se me ocurrió raparme así que cogimos la maquinilla de trasquilar al perro y me quede casi como Angelo jaja. Una ducha, una despedida, una promesa de volver y partí hacia Trento. Mi intención era estar allí una sola noche ya que me pillaba de camino y así me despedía de Erica y Daniele. Me encontré con ellos en una especie de olimpiadas universitarias que en realidad solo eran una escusa para pasar un par de días en un lago borracho y rodeado de gente igual de borracha que tu. Parecía una fiesta divertida pero la lluvia no perdonaba… Acabamos volviendo a Trento con Erica y dos amigos suyos a dormir en cama. Al día siguiente me reorganice para ver mi próximo destino ya que en Eslovenia llovía toda la semana y no podía esperar tanto a que parase de llover. Decidí ir directamente a Croacia y saltarme toda la zona de lluvia, y siendo así, tenia una buena ruta por delante. Hice la maleta y me despedí de mis amigos de Trento.

La primera hora conduciendo me sentía muy triste. Siempre, aunque me guste un lugar, tengo ganas de partir y ver el próximo. La llamada a explorar algo nuevo es mas fuerte que las ganas de quedarme en algún lugar. Pero esta vez me sentía mal de verdad, no quería abandonar ese lugar tan pronto. Solo 10 días me supieron a muy poco.

No pasa nada… volveré.

Serian las 12 de la noche cuando cerca de Trieste ya estaba demasiado cansado para seguir conduciendo. Encontré un parque en un pueblo de costa que ademas daba aun mirador desde el que se veía un castillo a orillas de mar. Dormí allí y al día siguiente con mucha paz y tranquilidad retome la marcha hacia Croacia.

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